Recuperación
de madera muerta
Actualmente, éste representa uno de los emprendimientos
más importantes de la UTD por diversos motivos: económico,
político y ecológico.
Al igual que en el resto del país, grupos empresarios desmontan
indiscriminadamente selvas y bosques para sembrar soja, poroto,
etc. Sin conformarse con ello y en una clara violación a
la ley vigente, estas empresas queman los árboles talados,
en su mayor parte ejemplares autóctonos de la zona, para
“sacárselos de encima”.
La UTD ha denunciado por distintas vías este gravísimo
daño ecológico, presentando también un proyecto
de recuperación de esa madera. A partir de marzo de 2005,
ha conseguido autorización para ingresar a dichos terrenos
y retirar la madera para su posterior acopio y comercialización.
Desde entonces, un grupo de 15 trabajadores desocupados, integrado
por jóvenes de entre 18 y 25 años y encabezado por
Mari Acosta y Rubén Sedán, se encargan de dicho trabajo;
cabe mencionar que anteriormente conformaban un grupo de limpieza
y desmalezamiento que tenía como único ingreso los
planes Jefes y Jefas de Hogar. Hoy obtienen un ingreso mensual digno,
además del desayuno y el almuerzo durante la jornada laboral.
Asimismo, este emprendimiento genera un excedente monetario que
se destina a cubrir gastos de otros emprendimientos de la UTD, por
ejemplo el sueldo de la maestra de la escuelita de Trementinal.
En la actualidad cuentan con dos camiones para trasladar el cargamento
de madera. En el corto plazo está previsto conseguir una
máquina sinfinera, la cual permitirá vender la madera
ya fraccionada, agregando más valor al trabajo. De esta manera
logran incorporar más personas al proyecto. A pesar de los
avances, siempre necesitan más herramientas: motosierras,
machetes, hachas, sinfineras, entre otras.
Este emprendimiento está directamente relacionado con el
proyecto de los viveros: plantación de semillas de diversos
árboles, con el objetivo de reforestar en un futuro cercano
lo que las empresas desmontan.
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